viernes, 15 de mayo de 2009

Sólo cuatro minutos

No sé bien cuál es la idea de este texto. Estoy escribiendo por escribir. Bah!, eso creo.
Recién, estando en la PC, al dope, pensaba en mucho pero en nada. Entonces, apareció mi vieja con dos fotos, una en cada mano.

Se acercaba sonriendo. Había vuelto al pasado, se le notaba. Era indudable.

"¡Mirá lo que encontré!", me dijo. Esperando esos segundos previos a que se acercara, yo intentaba imaginar a qué se refirirían esos "papeles del recuerdo".

¡Qué sorpresa! Volví tres años atrás y me vi en un escenario, haciendo lo que más me gusta y lo que más disfruté en mi vida. No te das una idea los recuerdos que volvieron. Ensayos, botas, sombreros, guitarras, bombos, viajes, esfuerzos y tantas otras cosas que tuve que pasar para estar parado en ese rompecabezas hecho de maderas.

Me encantaría poder describir con exactitud lo que se siente minutos antes de subir a escena. No me sale. No encuentro el cómo, la forma, el modo de hacer que entiendas, que te pongas en mis botas y subas a escenario para sentir lo que yo.

Hoy, hoy estoy tratando de volver, pero no sabés cómo cuesta. Pero tampoco te das una idea lo que vale la pena.

Es un desahogo, una pausa en la vida, cuatro minutos en donde soy yo y el malambo. Nadie más.
Son cuatro minutos en los que trato, repique tras repique, mostrarle a mi público el amor por esos golpes acompasados que son mucho más que eso.

Sinceramente, no sé si todo esto estará bien escrito. No sé si habrá coherencia entre párrafo. Simplemente me dejo llevar por lo que se me pasa por la cabeza y el corazón. Es lo que se conoce con el nombre de "improvisación", palabra muy utilizada en el gauchesco malambo.

Este sábado, 16 de mayo, si Dios quiere volveré a estar sobre ese escenario. Hace unos días me preguntaba: "¿cómo me sentiré cuando suba?". La verdad que ni idea, pero haber visto esas fotos me hicieron volver a sentir ese cosquilleo increíble que se siente segundos antes que el locutor del festival, con su voz, me abra el camino para que, en cuatro minutos, ése escenario vuelva a ser mío. Sólo mío.

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NOTA: Perdón si hay algún error de redacción o lo que fuese. No me permití releer lo escrito. Escribí lo que me salió. Sólo quería compartirlo con alguien. Gracias!